Cuáles son y cómo estimularlas
®Wikipedia - La zona erógena es una parte del cuerpo humano con más sensibilidad y cuyo estímulo tiene como finalidad activar sexualmente a la persona. Dependiendo de cada individuo la zona erógena puede ser bastante zona de la piel o una ínfima parte de la misma, aunque por defecto lo normal es que hombres y mujeres posean zonas comunes.
Anatomía - Se puede clasificar de dos maneras "no específica", y "mental".
No específica
- La piel se compone de infinidad de terminaciones nerviosas y folículos de pelo, las áreas más proclives a ser clasificadas como erógenas están situadas a los lados del cuello y su parte posterior, en las axilas y ambos lados del tórax. Acariciar la zona y el nerviosismo previo cuando se produce el acercamiento para realizarla son síntomas de que hay respuesta sensual.
Mental
- Con la mente se puede llegar a sitios insospechados siempre que se acompañe de una buena imaginación trayendo imágenes eróticas, y un gran poder de concentración.
Específica
- Estas áreas producen una sensación más fuerte e incluyen los órganos genitales (prepucio, glande, pene, escroto, ojos, labios, lengua, pezón, periné, ano) además de vulva y clítoris (en el caso de la mujer).
Prepucio
Está repleto de terminaciones nerviosas que resguardan el glande del exterior haciéndole conservar toda su sensibilidad. En muchas culturas, ya sea por tradición, por higiene, por religión el prepucio es sesgado justo al nacer el niño o a los pocos años de vida, evitando con ello la añadida por esta parte estimulación masculina. No hay que olvidarse del conocido como frenillo, ese pellejito de piel que quienes no están circuncidados, poseen y pueden disfrutar de él en toda su plenitud, no es muy considerado a la hora de mantener una relación sexual pero si se manipula con prudencia puedes encontrar una mina de placer masculina y causar grandes sorpresas.
Pene
Lleno de terminaciones nerviosas en todo lo largo y ancho pero particularmente en la zona superior, su simple caricia suele ser por norma motivo de excitación.
Ano
La excitación del ano viene desde atrás del escroto empezando por el periné y acabando en el mismo esfínter donde se acumulan las terminaciones nerviosas que producen la excitación que se pretende.
Lengua
En la boca se ubica otro órgano retractil que es la lengua, llena de sensibles glándulas y da mucho juego a la hora de estimular sensualmente cualquier zona erógena de la piel.
Ojos
Besar la parte de los párpados de los ojos además de ser una demostración de cariño y confianza el uno en el otro resulta muy estimulante por los nervios que confluyen en el.
Pezón
El área que forma el pezón y la areola que conlleva tiene infinidad de terminaciones nerviosas que se excitan con una caricia, una lamida o un soplo de aire procedente de una boca.
Oídos
A mucha gente le gusta susurrar al oído cosas sensuales, resulta muy excitante debido a la cantidad de terminaciones nerviosas existentes. Si se acompaña con un movimiento leve del delicado lóbulo de la oreja lamiéndolo, soplándole o mordisqueándolo, siempre con cuidado, puede producirse una gran excitación, hay que tratar estos puntos con suma delicadeza debido a su extrema suavidad.
Cuello
El área del cuello y de la clavícula es una región muy sensible. Besarlo y lamerlo, incluso soplarle o acariciarlo sin llegar a tocarlo produce una sensación tan cercana al placer que incluso llega a erizar el vello en la piel, al mismo tiempo el cuerpo reacciona encendiendo la pasión siempre que la caricia esté correctamente hecha. La zona está llena de vasos sanguíneos, hay que tener mucho cuidado porque si se trata con brusquedad pueden quedar contusiones conocidas como mordeduras del amor. La nuca también es muy propensa a producir excitación al tiempo que es tratado con dulzura.
Cuero cabelludo
Dar un masaje en el cuero cabelludo, además de producir mucha relajación a quien se deja hacer puede también servir para estimular a la pareja mientras se acompaña con otras caricias o bonitas palabras siempre que se encuentre en situación favorable para realizar el acto.
Los Tabúes - por DR. ADRIÁN SAPETTI, psiquiatra y sexólogo
Además de la zona genital hay otras de alto nivel sensitivo - erótico: región anal, glúteos, pezones, cuello, detrás de las orejas, manos y dedos, ingle y cara interna de muslos, piernas, en fin diría que todo el mapa del cuerpo humano. Aunque parezca obvio, muchas veces hay un gran olvidado que es el beso: hay varones que descuidan esto como estimulación erógena con su pareja y muchas mujeres se quejan de que ellos "no las besan en los labios".
Muchos no aceptan que su pareja heterosexual los estimule en la zona anal (¿temor a que les guste y eso despierte fantasías homosexuales?), los bese en las nalgas o en las tetillas. Cuando se lo permiten disfrutan plenamente logrando altos picos pasionales. En una célebre escena de "El Satiricón", del escritor romano Petronio, el personaje Encolpio ejemplifica este temor: cuando está decaído e impotente recurre a una sacerdotisa y ésta le aconseja ser penetrado con un "olisbos" (falo de cuero) untado con aceite de oliva mientras siendo, a la vez, azotado con ramas de ortiga. Encolpio huye aterrado, curándose (de espanto) ante tal proposición.
Hay puntos en el cuerpo, descriptos por los orientales, que no coinciden siempre con las zonas anatómicas de los occidentales y que, digitopuntura o caricias mediante, excitarían a varones y mujeres. Por ejemplo veía, en mi viaje por China, los que hacían masajes en los pies, con todo un mapa en ellos donde se describían distintos puntos erógenos.
El máximo tabú, como dije antes, es la famosa zona anal y glútea, y suelen ser reacios a adoptar un rol pasivo (yo creo que no es tan pasivo) de dejarse acariciar, tocar, palpar o ser besados salvo en zonas "permitidas": genitales, boca, cara. Pensemos que muchos varones mayores de 45 no se hacen controles prostáticos por no dejarse realizar el tacto rectal, sin pensar que, con ese estudio, dan lugar a que los urólogos descarten patología benigna o maligna de la próstata, y en esto la prevención es fundamental. |